El efecto de los deportes en el ánimo para tomar decisiones

La actividad deportiva despierta habilidades y presta momentos indispensables que bien podrían afectar positivamente a los altos ejecutivos cuando se enfrenten a situaciones de estrés laboral.

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El deporte y la empresa pueden desenvolverse en la misma cancha. No solo porque hacer de los deportes una aventura de negocios pueda ser interesante –por ejemplo, durante el año pasado, Carlos Slim compró el 30% de los clubes mexicanos León y Pachuca, e invirtió € 2 millones en el equipo español Real Oviedo–, sino también porque la práctica de deportes, sin distinción de disciplina, impacta positivamente en el desempeño diario de un CEO.

EY hizo una investigación mundial a 821 altos directivos y ejecutivos (40% mujeres y 60% hombres) para demostrar el papel del deporte en el desarrollo de habilidades de liderazgo en mujeres directivas y su capacidad para motivar a los equipos. La encuesta encontró que el 55% de las mujeres del C-suite –es decir, aquellas ejecutivas que ostentan cargos que inician con la letra “C”: CEO, CFO, COO, CIO, CHR– practicaban deportes, en comparación con el 39% de otras mujeres directivas.

Asimismo, un 72% consideraba que las personas que se dedican a los deportes en un cierto nivel, o lo han hecho, participan con mayor eficacia en los equipos en comparación con las que no han tenido esta experiencia. Con estas afirmaciones como premisa, ¿qué más se puede saber de la dupla negocios–deporte?

Desarrollo de equipos humanos
“Si yo tuviera que definir qué es un equipo, pues no encontraría mejor definición que es un estado de ánimo”, explica Jorge Valdano, exmundialista, exdirector general deportivo del Real Madrid y hoy pionero en establecer relaciones entre el mundo del deporte y el mundo empresarial.

Valdano es un ejemplo de convencimiento de que gestionar pensando en deporte y practicarlo es un medio pedagógico de donde se extraen valores esenciales para la gestión, como la reflexión, la concentración o el trabajo en equipo. Sin embargo, para él, conseguir un estado de ánimo –léase un equipo de alto rendimiento–, no resulta fácil sino complejo, si lo que se busca es alcanzar resultados excepcionales. La tarea es un pendiente del líder.

Para explicarse, el ex D.T. del Real Madrid suele mencionar a la Selección Italiana de Fútbol en el mundial de Alemania 2006. “Tenía un equipo normal con jugadores normales que terminaron ganando la Copa del Mundo contra todo pronóstico. ¿Cómo lo hicieron? Desde la inteligencia del líder que supo interpretar la fuerza del momento.

Italia atravesaba la peor crisis institucional de la historia, el fútbol entero estaba en los juzgados en una gran trama de corrupción que hasta ponía en peligro su futuro. ¿Qué hizo el entrenador? Reciclar esa basura moral, inventar un relato y hacerles entender que eran los únicos defensores de la patria futbolística italiana”, detalla, y agrega que el triunfo se dio porque el líder los convenció y dieron la milla extra.

“El deporte se está llevando muy poco al mundo empresarial para desarrollar el trabajo en equipo”, menciona Ernesto Rubio, gerente general de la consultora ER|Ronald. Aunque no es común denominador que las empresas extrapolen estas habilidades deportivas en su gestión diaria –más allá de “la pichanga” del domingo con el gerente general o casos extraordinarios como la intensa preparación física que tuvo la alta dirección de Intergroup antes de su viaje al Himalaya–, el mismo estudio de EY destacó que el 82% de encuestados pensaba que administrar equipos será fundamental en la competitividad futura entre empresas.

El caso de Pixar Animation Studios es un buen ejemplo entre las empresas exitosas que sacaron provecho de la práctica de deportes. En un “detrás de cámaras” que Ed Catmull, presidente de la empresa de dibujos animados, diera sobre su artículo titulado “Cómo Pixar impulsa la creatividad colectiva”, y publicado en Harvard Business Review, el ejecutivo no solo atribuyó parte del éxito de Toy Story a la “creatividad colectiva”, sino que, por sobre todo, destacó los momentos en que cada miembro de su equipo reflexionaba sobre sus resultados mientras practicaba ejercicios y regresaba a las oficinas con una nueva idea.

Cuando hablamos de correr
“La mayoría de cosas que sé sobre la escritura las he ido aprendiendo corriendo por la calle cada mañana. De un modo natural, físico y práctico”, escribió el autor japonés Haruki Murakami, en su novela reflexiva De qué hablo cuando hablo de correr. El narrador culmina la historia de 232 páginas con una maratón de 100 km y con la certeza de que terminarla podría ser bien comparada con escribir un libro –o, en este caso, a cerrar un negocio–.

“El gran beneficio del jogging, el footing o la natación es que son deportes accesibles que permiten quitar la carga acumulada durante el día”, comenta el coach Mario Ballón sobre los tres deportes más comunes entre los ejecutivos del mundo.

“Un ejecutivo puede pasar por momentos de frustración, por lo que hacer ejercicios como correr o levantar pesas sirven como un paliativo”, explica, por su parte, el ejecutivo de ER|Ronald. Distintos estudios mencionan que practicar este tipo de ejercicios personales libera un 60% del estrés que se carga a diario.

A nivel internacional, hay ejemplos de iniciativas deportivas entre ejecutivos como el club colombiano Goodwill Runners, conformado por altos empresarios, que entrena seis días a la semana para encarar certámenes deportivos de alto nivel, como maratones o torneos de Ironman.

Aunque este tipo de colectivos promueve la sana competencia, la salud y la camaradería en ejecutivos, muchos otros prefieren la práctica no solo por los beneficios cardiovasculares o de networking, sino también para regalarse momentos de reflexión y “cuidado higiénico” de la mente durante su práctica. “Mientras corro, voy revisando mi día a día, y voy abriendo y cerrando bandejas de los problemas o negociaciones pendientes, armando escenarios, viendo cómo resolver algunas cosas”, explica, por ejemplo, Eduardo Macher, gerente general de Perfumerías Unidas.

Es así como los valores agregados del deporte, como la reflexión, la concentración y la disciplina, pueden ser llevados a favor del performance en la toma de decisiones de la empresa. “Un ejecutivo suele estar conectado con todos durante el día, pero estos ejercicios originan muy buenas ideas, porque justamente uno está conectado, por sobre todo, consigo mismo”, explica Ballón.

Entre las respuestas de quienes participaron en el estudio de EY, destacó el papel fundamental del deporte en el desarrollo y performance de los líderes. A final de cuentas, como escribe Murakami, “escribir novelas –o tal vez deberíamos decir, hacer negocios– muchas veces se parece bastante a cerrar una maratón”.
Autor:Gestión

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