Dosificación del ritmo en pruebas de resistencia: hasta las mejores se equivocan

Un aspecto clave para el rendimiento de resistencia es la regulación del esfuerzo. Un buen estado de forma puede no traducirse en el rendimiento previsto si no competimos bien. A veces hay cuestiones por las que no rendimos como esperábamos, ya sean externas (meteorología o climatología, un problema gástrico, etc.), o de entrenamiento (una mala planificación, una mala puesta a punto,…). Pero en otras ocasiones, todo parece haberse hecho bien, estamos en un buen estado de forma, y sin embargo, sin darnos cuenta, nosotros mismos, por nuestro planteamiento de competencia, hacemos que el rendimiento sea peor de lo que debía.

Resulta curioso que en las ciencias del deporte este aspecto no ha llamado mucho la atención de los investigadores hasta los últimos 5-6 años. Se había estudiado mucho sobre los factores que influyen en el rendimiento, en el pronóstico del rendimiento, en las características de los deportistas… pero no se había contemplado, al menos con tanto hincapié, que el “día D” a la “hora H” debemos “hacer lo que se debe”. Y eso, que parece obvio, no lo es tanto. Porque influyen muchos aspectos en la dosificación de esfuerzo. Los revisaremos en esta nueva serie de artículos.

Para empezar, podríamos suponer que esto no es un problema para los deportistas de elite. Pero también lo es. Lo veremos a continuación. Aunque sean más expertos, a veces se equivocan en esto.

Observen el gráfico que ilustra este artículo. Maratón de Nueva York, hace unas semanas. La etíope Deba encabezó la prueba desde los primeros kilómetros y hasta el km 40.

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Reside en Nueva York desde hace años, habiendo participado ya otras veces en esta prueba, y el año pasado ya había sido segunda. Su ritmo parecía muy constante, parejo a Tigist Tufa, compatriota compañera de fuga, quien sucumbía hasta la 8ª plaza en los últimos 5 kilómetros. Por detrás, Priscah Jeptoo, una keniana que a la postre no solo vencería la prueba sino también el título de los Majors de este año. Ella había sido plata en el maratón de los JJOO de Londres.
Pero observen cómo corrieron cada cual, tanto las dos que lideraron casi toda la carrera, como la que finalmente ganó y la que terminó tercera. Comportamientos muy diferentes de ritmo, desde el ritmo casi constante (Deba), a quien lo intenta pero no lo logra mantener (Tufa), a quienes llegan de menos a más y acaban muy fuertes (Jeptoo, la ganadora, y Prokopcuka, una corredora letona de 37 años que ya había ganado en Nueva York tanto en 2005 como en 2006).

Por último, observen a la colombiana Caballero, que acompañó a la 1ª y 3ª hasta la media maratón. Este comportamiento es también habitual en corredores populares, es decir, correr deliberadamente más rápido al inicio a sabiendas que al final se vendrán abajo. A veces puedes sufrirlo menos, y otras más (como en este caso de Caballero). Se trata de llevar un margen (“colchón”) de tiempo, por lo que pueda ocurrir después… Finalmente fue lo mismo que le ocurrió a Tufa, que pese a mantenerse en 2º lugar hasta muy avanzada la prueba, terminó 8ª. Es decir, que esto puede ser una estrategia deliberada, o puede ser un efecto patente de la fatiga aunque uno esperase mantener el ritmo.

Cuando hablamos de correr “de más a menos”, se habla de correr “en positivo”, ir marcando más tiempo por kilómetro. Cuando hablamos de correr “en negativo”, nos referimos a la estrategia de la ganadora y de la 3era clasificada, es decir, correr “de menos a más”. Pero correr así requiere de “sangre fría” y de un mayor análisis de tus características, los ritmos y los momentos en los que decidirse a “ir hacia delante”.

Tal y como describía recientemente el científico Andrew Renfree, de la Universidad de Worcester en Reino Unido, en los mundiales de maratón femenil, la toma de decisiones es clave cuando hablamos de aquellas corredoras que no compiten para ganar. Los autores del análisis científico observaron que solo las primeras clasificadas mantenían o incluso incrementaban su ritmo durante la carrera, mientras que la mayoría (las que no terminaban entre el primer 25% de las posiciones) corrían “en positivo”.

Cierto es que debemos tener presente que no es lo mismo correr “para ganar” que para “mejorar tu marca”.

Lo que está claro es que cualquier decisión general al respecto del ritmo de carrera debe tomarse previamente, debe estudiarse el circuito en cuestión, establecerse un ritmo realista y estable, practicar el ritmo de acuerdo a la percepción en distancias de entrenamiento y circuitos similares, y evitar improvisaciones, comportamientos desesperados o el dejarse llevar por “la manada”.
En próximos artículos ampliaremos estos conceptos, hablando de temas como el récord mundial varonil, así como de las estrategias que pueden resultar óptimas en otras pruebas y deportes.
Autor: Jonathan Esteve Lanao

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